Este es mi resumen, desde la opinión, de las preliminares del COAC 2017, de nuestro carnaval.

En mi caso y opinión, decepción. Cuando se ansia mucho las expectativas aumentan prácticamente sin quererlo. Pero no por el cante en sí, sino lo que le rodea.

Este año, en comparación con el año pasado, el nivel parece haber tenido un bajón. El anterior COAC me costaba elegir y decidirme por agrupaciones en concreto, ahora pocas son las que me han conmovido o llamado la atención.

Lo más destacado es la ausencia de cuartetos en el concurso, apenas cuatro. Los amantes de carnaval cada vez se vuelcan más en comparsas o chirigotas y se deja de lado la figura de hacer reír desde lo más absurdo del cuarteto o del sonido característico que une al carnaval con la bandurria, como hacen los coros.

Nos hemos convertido en amantes del llanto o risa fácil, desmerecemos el esfuerzo que llevan las demás agrupaciones al gran teatro, si su autor o director, incluso sus componentes, no son los destacados, no merecen la pena ni verlo.

Me maravilla que aún haya gente que sea capaz de querer y amar lo más puro de la fiesta, escuchar el concurso al completo, vivir la primera agrupación cómo la más querida y sentir a las agrupaciones ilegales en la calle sin prejuicios, sin más.

Vivir el carnaval queriendo el carnaval.